El maíz en Europa
Su difusión,
a gran escala, empezó unos treinta años después
del descubrimiento de América pero el "Viejo Continente"
conocía desde antes la planta del maíz aunque en verdad,
no había sido explotada como alimento para los humanos En España,
por ejemplo, los Moriscos descendientes de los Arabes, lo cultivaban
para alimentar animales domésticos y ganado.
Según
el humanista francés Ruellius la planta del maíz se conocía
en Europa antes de los viajes de Colón porque la habían
traído de Persia (Irán)
De todos modos
el cultivo del maíz se incrementó a partir del siglo XVII,
cuando los Europeos vieron las ventajas que esta planta ofrecía
por su maduración en tiempos breves, la posibilidad de utilizar
sus frutos como alimento conjurando, almenos en parte, la hambruna y
los peligros de carestías.
De los granos
de maíz bien maduros y secos se obtiene, moliéndolos,
la harina la cual se presenta de color amarillo o blanco según
la variedad de la planta.
Una harina
de buena calidad no debe contener más del 14% de humedad, no
debe aglomerarse apretándola con la mano, ni presentar manchas
oscuras o verduscas. Esta harina sirve para hacer pasteles, maicena
y, mezclada con la de trigo, pan y finalmente, la POLENTA.
Con seguridad
no sabemos cuando "nació" la POLENTA. El origen de
su nombre deriva del griego "poltos", latín "puls"
que justamente denominaba un alimento preparado con agua y harina de
farro o de cebada. Por analogía se le dice POLENTA al platillo
hecho con agua y harina de maíz
Corrió
la polenta con alternas suertes a lo largo de los siglos; de hecho,
puesto que los Europeos no supieron integrar, como hacían los
Precolombinos, su alimentación de maíz con otros alimentos
(carnes, pescados, condimentos varios) se presentaron, en varias generaciones
de campesinos, descompensaciones vitamínicas graves tanto que
la Polenta desapareció de las mesas de muchos países,
como causa de tales enfermedades.
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La polenta en Italia: disputa entre
Véneto y Lombardía.
Como seguido
sucede respecto a "algo" muy popular o interesante, hay más
de uno que afirma ser el padre de ese "algo". Así sucede
con la Polenta: Véneto y Lombardía se disputan la "paternidad".
Pero, según datos históricos, es el Véneto (más
concretamente el Friuli) que puede declarar su "paternidad".;
además es allá donde la fantasía ha sabido maridar
la polenta con muchísimos platillos o ponerle, durante su cocción,
los ingredientes más variados.
En Italia,
sobretodo en el Centro-Norte, se come Polenta que significa alegría,
comidas sobrias y amistosas, convivios agrestes que satisfacen no sólo
los paladares sino que también el espiritu.
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Recetas.
Lo
que necesitamos para preparar Polenta
Un caldero
de cobre o una olla de doble fondo de cobre, un palo de madera en forma
de espátula en uno de los extremos, o un cucharón, siempre
de madera, terminando en espátula. Con uno de éstos se
menea, girando siempre en la misma dirección la harina que se
añadió al agua.
Receta base para
4 persona
400 g de harina
de maíz
1,5 litros de
agua
sal al gusto
Cuando el agua
hierve se le añade la sal, después se incorpora la harina
vertiéndola "en lluvia" poca a la vez. En esta fase
se aconseja usar un batidor de globo para evitar la formación
de grumos. Se remueve enérgicamente cuidando que la harina venga
absorbida completamente; luego otro puño de harina, se mezcla
fuerte y se sigue hasta que toda la harina se ha incorporado y amalgamado.
A este punto se empieza a menear con el cucharón de madera, de
vez en cuando se deja reposar. La cocciones de 45 minutos más
o menos; cuando la polenta se desprende de las paredes que quedan tapizadas
por una delgada costra, quiere decir que ya se ha llegado a la perfecta
cocción. La polenta, cuando se quiere espesa, se vacía
en una tabla de madera (picador de cocina): se sirve cortándola
en rebanadas con un hilo de algodón o con un cuchillo de madera.
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Polenta
con setas
10 rebanadas
de Polenta
300 g de setas
frescas o congeladas
150 g mantequilla
Un diente de
ajo
50 g harina
de trigo
500ml Leche
Un puño
de parmesano
Sal y pimienta
Preparar polenta
más bien espesa. Limpiar las setas y cortarlas en rebanadas.
En 50 g de mantequilla sofreír el ajo partido en dos y sacarlo
cuando esté dorado. Añadir las setas, salar y poner pimienta,
cocer 20 minutos añadiendo, si es necesario, un poco de caldo
o agua. Salsa bechamel: derretir el resto de la mantequilla en una cacerola,
añadir la harina hasta que quede bien amalgamada. Verter la leche,
ya calentada, y seguir mezclando, cuando hierva quitarla del fuego y
salarla, añadir el parmesano rallado. Incorporar las setas con
su jugo de cocción a la salsa bechamel. Se unta con mantequilla
un refractario y se colocan las rebanadas de polenta en capas: entre
una y otra capa se vierte la bechamel con las setas. En la última
capa se pone la salsa con bastante queso parmesano y pedacitos de mantequilla.
Se hace gratinar en horno bien caliente y se sirve.
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Polenta
y tomate a la parrilla (6 personas)
Tocino ahumado
6 tomates frescos
no demasiado maduros
Aceite
Harina
Sal y pimienta
Se prepara
la polenta bastante firme (300 g de harina de maíz), se extiende
en una tabla de madera ligeramente humedecida. Se aplana hasta que tenga
un espesor de 1 cm. Se deja enfriar y se corta en cuadritos de 4-5 cm
de lado. Se lavan los tomates y se cortan en rodajas horizontalmente,
se le quitan las semillas y su agua, se condimentan con sal y pimienta
y se cuecen a la parrilla a fuego moderado. Se enharinan los cuadritos
de polenta, se pasan en aceite hirviendo, cuando estén dorados
se sacan y se escurren. Se disponen en un platón cubiertos con
las rebanadas de tocino bien cocidas y los tomates. Se espolvorean con
albahaca fresca picada, parmesano rallado y se sirven.
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Polenta
a la montañesa
150 g queso
fontina
50 g Jamón,
en una rebanada
un medio vaso
de vino blanco
50 g de Setas
deshidratadas
Sal
Mantequilla
Preparar una
polenta no muy espesa. Se remojan las setas en agua caliente, cuando
flotan se sacan, evitando mover el agua. Se cortan en trocitos, se ponen
en una cacerola con poca mantequilla; ya salteados se rocían
con vino blanco que se deja evaporar, se salan y se quitan de la lumbre
después de unos 15 minutos.
A parte se cortan en cubitos el queso fontina y el jamón.
Cuando la polenta está casi lista se le añaden setas,
queso, jamón y 50 g de mantequilla continuando a mezclar hasta
que los ingredientes queden bien distribuidos y amalgamados. Se sirve
bien caliente directamente en platos hondos.
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Sardinas
a la parrilla (6 personas)
1 kg de sardinas
Aceite de olivo
Jugo de limón
o vinagre
Un diente de
ajo
Sal y pimienta
Se limpian
y decapitan las sardinas, se lavan bien y se secan con cuidado, se ponen
en la parrilla ya caliente y se untan , con una brocha, con aceite.
A parte preparar la salsa con abundante jugo de limón en donde
se rebana el ajo: cuando las sardinas ya están cocidas, se disponen
en un platón caliente y se cubren con la salsa. Servir con rebanadas
de polenta pasadas en la parrilla.
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Polenta
y pajaritos a la friulana
Tordos, alondras
o becafigos, en promedio 4 por persona
Grasa de cerdo
Mantequilla
Perejil
Sal
Se aliñan
los pajaritos, se lavan bien y se ponen en una cacerola de barro. Se
cubren con sal y se dejan por 12 horas, luego se sacan, se ponen en
otra cacerola en donde se derritió la grasa de cerdo. Se hornean
a fuego moderado(170°). La polenta, preparada no muy espesa, se
pone en un platón, se le ponen encima los pajaritos escurridos.
En una cacerola a parte se derrite la mantequilla sazonándola
con perejil picado, cuidando que no se queme. Se vierte sobre los pajaritos
y se sirve.
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